Justo pasan las doce, pero Daniela se resiste a meterse en la cama.
Espera un cuento que no llega, una caricia que tampoco, y triste recuerda lo mal que se ha portado hoy a la hora de la siesta. Pero si por la tarde ya no he ido a la piscina, piensa. Pero Daniela no sabe que su castigo va más allá. Consigue dormirse después de mucho llorar y se levanta con los primeros rayos de sol que se cuelan por su ventana, con los ojos hinchados y enrojecidos. Molesta y silenciosa se pasea por la casa. Intenta adivinar la hora que es, pero la abuela le contó que en verano el sol sale muy temprano cada día, así que puede que sus papás estén durmiendo todavía y que vuelva a quedarse sin piscina si se atreve a despertarlos.
Daniela se sienta en el sofá procurando no hacer ruido. Se aguanta el hambre de león que acostumbra a tener por las mañanas, así como el pipí, y lo hace hasta límites insospechados. Aguanta mucho, hasta que se lo hace encima. Con un nudo en la garganta y mucho afán por hacerlo bien, limpia el suelo que ha manchado y tiende su ropita mojada sobre una silla del comedor. Alcanza también unas galletas del único armario accesible. Se las come en silencio y sin hacer migas, mamá estaría orgullosa si la viera, parece una niña mayor. Tiene ganas de despertarla y enseñarle lo bien que se ha portado. Pero no lo hace. Pasan las horas.
Daniela va al cuarto a dibujar. Pasan las horas y sigue procurando que no se le caiga ni un solo lápiz de colores en el suelo. Y lo consigue. Aburrida ya, cree que no puede aguantar más sola en la habitación y justo llaman a la puerta. ¡¿Qué hago?! Daniela sabe muy bien que no debe abrir la puerta a los desconocidos, pero papá y mamá duermen, y una señora la está llamando por su nombre al otro lado de la puerta. Pero Daniela sabe lo que tiene que hacer y espera sentadita y muy prudente frente a la puerta de la habitación de papá y mamá.
Daniela está nerviosa. No deja de oír su nombre tras la puerta. Le tiemblan los labios. Mamá, despierta por favor. Por sus mejillas juegan a las carreras lágrimas de pánico.
No sé da cuenta y ya está en brazos de la abuela, que llora desconsolada abrazándola demasiado fuerte. Tanto que le duele. Alguien comenta algo como ...pobre niña, con lo pequeña que es de fondo. Daniela no entiende qué está pasando, pero abre la puerta de la habitación de sus papás y ahí no hay nadie. Daniela pregunta en voz bajita a su abuela, que no puede responder ahogada en un mar de lágrimas. Daniela, cansada y nerviosa vuelve a preguntar, ahora a pleno pulmón, dónde están papá y mamá.
Y obtiene una única, concisa y brutal respuesta: papá y mamá ya no están, se han ido para no volver.
dijous, 26 de juliol del 2012
dilluns, 23 de juliol del 2012
PD: Dan, yo también escribo.
No necesito ninguna hechicera que me diga que eres mi futuro, porque hace ya algún tiempo que eres mi presente. Y, ¿qué quieres que te diga? Alguien me enseñó que lo más importante es vivir el presente, que nacemos con un pie dentro y otro fuera y la suerte es la que decide que quedemos un día más.
Pero si algo quería que me confirmase esa anciana, es que yo también soy tu futuro para ti: tiempo al tiempo, me ha dicho, y eso no es mala señal.
Escribo esto mientras me haces la cena, porque eres un dulzón y un romántico aunque ahora no lo sepas. Voy a tomarte una foto graciosa para enseñártela luego y que me pidas a gritos acabar con la tregua que habíamos acordado. Quiero que me cosas a cosquillas y, con suerte, acabemos bajo la ducha como en mi último sueño. Temo asustarte si doy el primer paso, pero tendrás que darte prisa o mis emociones alimentadas de tu cariño van a poder con mi aguante.
Y sí, me he acostumbrado a dormir contigo.
Pero si algo quería que me confirmase esa anciana, es que yo también soy tu futuro para ti: tiempo al tiempo, me ha dicho, y eso no es mala señal.
Escribo esto mientras me haces la cena, porque eres un dulzón y un romántico aunque ahora no lo sepas. Voy a tomarte una foto graciosa para enseñártela luego y que me pidas a gritos acabar con la tregua que habíamos acordado. Quiero que me cosas a cosquillas y, con suerte, acabemos bajo la ducha como en mi último sueño. Temo asustarte si doy el primer paso, pero tendrás que darte prisa o mis emociones alimentadas de tu cariño van a poder con mi aguante.
Y sí, me he acostumbrado a dormir contigo.
Te adora, Sara.
Post p.63, capítulo 35 "Silencios casi histéricos". De Sara a Dan.
INÉDITO.
dimecres, 27 de juny del 2012
Destellos.
De ben lluny vaig sentir difuminada la seva veu, llunyana però a l'abast. Semblava una deesa que encantava com una sirena, amb aquells cants enmig de la negra nit, fent-me, insconscientment, volar cap a ella. Realment no em va costar massa trobar-la, el camí mig asfaltat em va dur fins una petita urbanització, i d'allí un camí secundari fins a un tancat envoltat d'arbrets. No hi vaig veure llum, i semblava desert. Fins que em vaig adonar que de les escletxes que deixaven les fulles dels arbres, s'hi escapava fugiser un rajolinet de llum.
I el vaig seguir.
El vaig seguir per veure l'escenari ancestral d'aquella nit, que semblava que la Lluna hagués sortit només a veure-la a ella. Pell broncejada, lluna plena. Bell contrast. Cabells mig rossos mig castanys, pircing al nas, ulls clars i brillants. Ungles pintades. Es despullava com si no tingués pressa alguna, com si aquella nit fos eterna. I cantava al ritme dels seus moviments amb l'acompanyament de la natura de fons. L'aigua brillava i s'hi va summergir amb suavitat per sortir-ne mullada i preciosa. Per deixar-me sense alè.
I els meus somnis volaven amunt i avall, jugant amb els seus cabells. Era la dona més màgica sobre la Terra en aquell precís instant. Ho sabíem les dos.
Vaig entrar dins el recinte un cop recuperada del xoc, despullant-me a mida que avançava, com si un codi no escrit m'obligués a fer-ho, i vaig restar dempeus darrera una tauleta de marbre rodona. Esperant el que estava a punt d'arribar.
Un petit ensurt fingit, que es notà forçat, i un somriure tímid van convidar-me a entrar a la seva piscina. I em va acariciar dolça i tendra allí on la llum insistia. I em va besar sota l'aigua. Vam ballar mentre cantava deixant-nos portar per la corrent que els nostres cossos generaven, vaig alçar-la a pols fora de la piscina, i ens vam fer l'amor amb la lluna de fanalet de Sant Jaume.
I el vaig seguir.
El vaig seguir per veure l'escenari ancestral d'aquella nit, que semblava que la Lluna hagués sortit només a veure-la a ella. Pell broncejada, lluna plena. Bell contrast. Cabells mig rossos mig castanys, pircing al nas, ulls clars i brillants. Ungles pintades. Es despullava com si no tingués pressa alguna, com si aquella nit fos eterna. I cantava al ritme dels seus moviments amb l'acompanyament de la natura de fons. L'aigua brillava i s'hi va summergir amb suavitat per sortir-ne mullada i preciosa. Per deixar-me sense alè.
I els meus somnis volaven amunt i avall, jugant amb els seus cabells. Era la dona més màgica sobre la Terra en aquell precís instant. Ho sabíem les dos.
Vaig entrar dins el recinte un cop recuperada del xoc, despullant-me a mida que avançava, com si un codi no escrit m'obligués a fer-ho, i vaig restar dempeus darrera una tauleta de marbre rodona. Esperant el que estava a punt d'arribar.
Un petit ensurt fingit, que es notà forçat, i un somriure tímid van convidar-me a entrar a la seva piscina. I em va acariciar dolça i tendra allí on la llum insistia. I em va besar sota l'aigua. Vam ballar mentre cantava deixant-nos portar per la corrent que els nostres cossos generaven, vaig alçar-la a pols fora de la piscina, i ens vam fer l'amor amb la lluna de fanalet de Sant Jaume.
dimarts, 19 de juny del 2012
Como nunca nadie.
Los susurros se
escondían tras los árboles
De noche, mi mirada
seguía tu falda
Te espiaba como
nadie había espiado antes
Me sentías y sabías
que era nuestra última noche
Pero no decías nada.
La Luna marcaba el
camino
Aunque sin necesidad
Yo sabía perfectamente
dónde ibas
Y tú empezabas a
prepararte para el rito mortal.
Seguías sin decir
nada.
Sigilosa y abusiva
como habías sido
No podíamos
sospechar
El preludio de un
gran final
Como todo y, sin
quererlo
De tus labios escapó
un pequeño canto astral.
No había marcha
atrás
Tu melena había
perdido el control
Mis hallazgos.
Nos quisimos como
nunca
Terminamos como
siempre.
dilluns, 18 de juny del 2012
Volver.
Las luciérnagas vendrán a buscarte cuando creas que te hayas perdido. El bosque no es tan grande si lo miras con mis ojos de gigante mimosín. Por las noches dibujaré sendas brillantes brillantes que te lleven un día hasta el río, otro día hasta los osos polares, y otro a conocerme. Tienes que venir a conocerme ya. No cabe en mí la emoción, y no sé si entiendes lo que eso significa. En el cuerpo de un gigante, que no quepa algo es muy muy grave. Y muy muy grande.
Recuerdo el día en que nos conocimos. Tú eras una pequeña monstruita que me escondía en su armario, y le decías a tus papás que me habías encontrado en un rincón de la escuela y que no podías resistirte a mis ojitos melosos. Ellos supongo que siguen creyendo que soy un muñeco, y quizás todavía piensen que vivo en tu armario. Lo que no saben es que yo te estoy esperando. Cada segundo. Cada minuto de mi espesa vida en libertad.
¡Quién supiera cómo era la vida fuera de tus faldas! Te digo muy en serio que, de haberlo sabido, no me hubiera marchado nunca nunca nunca de ahí.
Te echo de menos.
Bubú.
Recuerdo el día en que nos conocimos. Tú eras una pequeña monstruita que me escondía en su armario, y le decías a tus papás que me habías encontrado en un rincón de la escuela y que no podías resistirte a mis ojitos melosos. Ellos supongo que siguen creyendo que soy un muñeco, y quizás todavía piensen que vivo en tu armario. Lo que no saben es que yo te estoy esperando. Cada segundo. Cada minuto de mi espesa vida en libertad.
¡Quién supiera cómo era la vida fuera de tus faldas! Te digo muy en serio que, de haberlo sabido, no me hubiera marchado nunca nunca nunca de ahí.
Te echo de menos.
Bubú.
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