dijous, 20 d’octubre del 2011

Elegí un fondo de nubes para mi página porque quería sentirme como en el cielo.
No te extrañes si no lo he conseguido, si no lo consigues tú cuando revoloteas por aquí, perdido. Construí mi propio nido y te enseñe cómo hacer el tuyo.
A veces me acuerdo de tu pisito en el sexto de internet y me dejo caer como quien no quiere la cosa, y te busco entre líneas y estás ahí, en cada punto y coma. Y estáis los dos en cada acento. 
Me gustaría que supieras que en este cielo permanecéis unidos, que bien lo sabes, y que a veces olvidas. Me gustaría que en este cielo estuvieran todos aquellos a los que ya no puedo ver. Por una razón o por otra, eso que más da.
Pero si mi magia ya no te hace efecto... ¿cómo voy a continuar? no me dejes sola en este viento, porque no sé continuar. 
Voy a dejar que vueles libre siempre que lo necesites, vas a hacerlo porque quieres y también porque puedes. Pero no dudes que a menos de 6 segundos estaré por detrás, vigilando tu vuelo sigiloso y hambriento de soledad y reencuentros, vigilando un mal gesto, un desfallecimiento milimétrico.
Voy a ir a por ti a muerte, y vamos a volar juntas. Moveremos estrellas de sitio para crear nuestras propias constelaciones. A lo mejor mandaremos un mensaje lunar a los seres pequeñitos que nos esperan allí. Encontraremos a Principito y lo liberaremos de su cuento. Vamos a raptar todas las rosas para quitarles las espinas, sin rencor, sin mirar atrás.
Porque quiero decirte que en días como hoy, aunque no te vea y aunque llueva. Te quiero.