dissabte, 25 de gener del 2014

Las mejores vistas equidistan en la cama.

¿Cómo iba a saberlo? ¿Cómo iba, ni siquiera, a imaginarlo?

-Odias a tu familia, pero hay una persona de ese círculo a quién no podrías odiar jamás, porque estás profundamente enamorado de ella. -Suspiro, pensando en las tardes de mis años como teenager tirado en la cama, sin querer estudiar, ni llegar a casa a las ocho, como mi padre se empeñaba en hacerme llegar. -Esa persona a la que quieres nunca ha estado tan lejos de ti, y hay algo en tu interior que de tanto buscarla se pierde en otras personas sin rostro y sin nombre. -He conocido millones de chicas que me han prometido amor eterno, y simplemente me la he pasado jugando con ellas y queriéndolas de verdad durante poco más de lo que dura un ciclo lunar. Unas de aquí y otras de allá, tan diferentes y tan parecidas... supongo que ninguna me importó nunca demasiado. Pero... ¿Cómo se llamaba ella? ¿Laura... Irene? Soñaba con ella todas las noches durante el primer ciclo de educación primaria. Fue la primera chica que me cogió la mano sin miedo, me miró a los ojos y me dijo que íbamos a estar juntos para siempre. - No, fue mucho antes de todo eso, antes de que tuvieras conciencia alguna, y lo que vivisteis juntos es lo que te ha traído hoy aquí. -... ¿qué? -Alguien de tu familia, te lo dije antes... Cabellos largos, bien peinados, niña bien, sueños invisibles - ansias conmovedoras, dedos finos y largos, apariencia cuerda, alma despeinada. - Es ella. - Mi prima.

Me espero en la misma posición, cabeza arriba, cinco minutos que el reloj convierte en treinta cuando James me pide que me incorpore.

-¿Quieres hablar? -Siempre te empeñas en hablar, aun sabiendo todo lo que me pasa por la cabeza... a cada momento.
-Sí, claro. ¿Por qué no?
-...
-Es la hija del hermano de mi padre. Cabellos largos, bien peinados, niña bien, sueños invisibles, y todo lo que supones. Nos encontrábamos los sábados por la tarde en casa de los abuelos, mientras los mayores jugaban a cartas y nosotros comíamos pan con manteca de cacao. A veces se alargaba la cosa y continuábamos la fiesta en su casa, mientras los mayores bebían y nosotros nos escondíamos en la habitación para hacer rompecabezas de muchísimas piezas. Cuando oíamos como todos se levantaban, nos metíamos en su cama y hacíamos ver que estábamos dormidos, porque así mis padres, por pena al despertarme, me dejaban ahí durmiendo. 
-Entonces, cuando todo estaba en silencio
-Ella cogía la linterna de debajo de la cama y me dibujaba constelaciones en la espalda y en las palmas de mi mano. Me juraba que se iría a vivir allí, bien lejos de las habladurías de la gente de ciudad, bien lejos del oro del que pretendían cubrirla día a día. Me enseñaba su bola del mundo, aparentemente puesta en su escritorio con fines académicos, realmente para hacer volar su imaginación. Miles, millones de viajes sin programar que la llevaran a saber decir cielo en todos los idiomas hablados y por hablar.
-¿Ahora está?
-No. Cortaron sus sueños de raíz y con ello murió mi amor verdadero.
-Eso justifica 
-Que esté ahora al otro lado del mundo, con un maestro de reiki sin pelo y con tanta verdad que puede leer en mi vientre todo lo que pasa por mi alma. 

Una noche, mirando a las pegatinas de estrellas que brillaban en el techo de su habitación, con la bola del mundo al oeste y su pelo haciéndome perder el norte, me di cuenta de que las mejores vistas, sin duda, equidistan en la cama.

dissabte, 18 de gener del 2014

Bonesnits i somnis.

Voldria ser l'ocell que de dia es confon amb el cel
i que de nit balla amb les estrelles
de mitjanit.

Jugar amb els núvols quan ningú ens pugui veure
i ballar a les teulades amb els gats del carrer
enamorant-los ara i sempre,
a mitjanit.

Moure'm a estacions i gaudir del que volen les ales,
abandonar plomes en finestres tancades
que alegrin els matins dels joves somiadors.

Espills que reflecteixen mil vides
em demostren que en un altre lloc sóc aquest ocell,
en un altre món on no existeixen les gàbies
on tot el que es veu és cel.

La nit vetllarà els meus somnis de mitjanit,
ara i sempre, enamorant-me a les teulades,
fugint a estacions, creant pròpies gàbies.
I despertaré sent el jove somiador que va a dormir tard
per no haver de llevar-se mai.
I despertaré en el món que no m'ha vist créixer mai.

dilluns, 6 de gener del 2014

The end.

Me he perdido el poder cerrar el libro al terminar, el oler sus páginas, a nuevo, a viejo, a quién sabe cómo sería ese libro si pudiera tenerlo entre las manos. No he podido ojearlo, ni leer tumbada, ni en mi rincón de leer, aunque sí que he podido leer en el sofá. Se me han cansado los ojos y las manos de tanto bajar y bajar páginas, y he entendido que hay mil maneras de leer, y que ninguna es mejor a la que tú prefieras.

Pero, de verdad, no hay nada como leer un buen libro, relato, novela, como queráis llamarle. Ya sea en formato digital o en papel. No hay nada como eso. Y yo, por suerte, he tenido ese gusto.

Todo un placer. Sé que con mi pequeña muestra de afecto por lo leído haré feliz a alguien, y que este alguien va hacer feliz a montones de personas, a todas aquellas dispuestas a engancharse hasta las tantas (1:43, hoy) de la madrugada por no poder despegarse de la historia. Por no poder no hacer suyos los personajes, amar a unos y odiar a otros, posicionarse.

Y supongo que eso es todo por hoy. Mañana intentaré ayudarte con tu guía de lectura, y a ver si sacamos algo bueno de todo esto. Un 10, por ejemplo. Sé que no van a ser generosos, porque sinceramente te lo mereces.

I proooooooooooooou, pesada. A dormir!

dijous, 2 de gener del 2014

De Patipoulain, que ni siquiera sé quién es.

Pues yo quiero vivir un poco así. En una furgoneta vieja y mal pintada pero con cortinas de terciopelo dentro. Porque aunque no lo parezca, hay que ser muy valiente para recorrer el mundo y la vida con un trasto así y decir: 

Mira mamá, mira papá, que yo no soy esto. Que los 21 años que habéis conocido de mí son toda una mentira. Y que no. Que yo lo que quiero es vivir el resto de mis días en una furgoneta con cortinas de terciopelo y dormir en países que ni siquiera sabía que existían. Y acostarme con gente de todos los continentes que me escriban MIEDO en su idioma en la espalda, y que cuando ya no me quepan más miedos, poder tacharlos o borrarlos o arañarlos, y que todo el miedo de todas las lenguas del mundo, se derrumbe para siempre.

Y ese día, ese maldito día, poder volver y decir a mamá y papá:

Lo he conseguido. He hecho de mi vida algo mío, lo único mío de verdad. 

Y entonces sí. Si me da la gana podré quemar las cortinas de terciopelo o la furgoneta o mi vida entera. Porque sólo se es dueño de lo que te pertenece, y con lo que te pertenece tienes que hacer lo que te de la gana.


[Patipoulain añadía una foto de una furgoneta con cortinas de terciopelo, pero como no encuentro ninguna que esté a la altura, os dejo campar a vuestras anchas con la imaginación.]