No sé de dónde soy, dónde voy, pero sí sé de dónde vengo. Miro atrás y veo mis pasos, mis huellas invisibles sin rumbo, cansadas de trotar por el mundo sin ningún compañero de viaje fiel. No es que siempre hayan estado solas, pero es que nunca se han sentido acompañadas del todo. Han compartido momentos con huellas procedentes de todos los rincones inhóspitos del planeta, huellas irregulares, bonitas, sencillas, calladas. ¡Quién pudiera ser huella y tejer un camino a su paso!
Creo que un proverbio japonés, CREO, dice que todos estamos atados por los tobillos con un fino hilo rojo. Éste nos une, nos conecta, y al fin y al cabo nos lleva donde nos tiene que llevar. Todos estamos conectados, unidos, atados, pero no debemos verlo como algo malo ni tampoco debemos huir o renegar de ello. Simplemente tenemos que dejarnos llevar, y creer que todas aquellas cosas malas y feas que nos pasan, que creemos que sólo podían pasarnos a nosotros, están repercutiendo a todos aquellos que están unidos a nuestros tobillos. Sólo tenemos que dejar de pensar en las consecuencias de nuestros actos para darnos cuenta de que pasará lo que tenga que pasar, porque el hilo así lo ha querido, porque tiene que ser así.
Darse cuenta de que todas las vueltas que le hemos dado a la cabeza han sido inútiles es un golpe... importante. Hay quién se sonroja, y se avergüenza por no haberse dado cuenta antes. Otros simplemente hacen cálculos y pierden el tiempo una vez más pensando en todo el tiempo que han estado perdiendo. Los terceros somos los que sonreímos. Pensamos que nos da igual qué vaya a pasar, con quién vayamos a tropezar. Porque está escrito, está maniobrado, atado, con cordones de fino hilo rojo, con cordones de seda, de quién sabe qué. No hay que preocuparse tanto.
Pero seguiremos dándole vueltas y vueltas a la cabeza. Y no es nada malo, no nos vayamos a confundir, también está bien pensar en quién somos, de dónde somos, y a dónde vamos. Y comernos un poco el tarro para aprender de cada situación, para saber extraer lo bueno de cada experiencia. La esencia de la vida.
Yo seguiré mirando atrás para pensar en mis huellas, contentas de tenerse la una a la otra, y de darse cuenta que siempre, siempre, siempre, van a ser compañeras fieles de viaje.