divendres, 27 de juny del 2014

Yo sí.

Los artistas, véanse músicos, pintores, fotógrafos, ilustradores, suelen trabajar fijándose en los demás. Algo les evoca a ser artistas, algo que han visto, que han sentido, que han oído. Aunque muchos lo piensen, creo que no viene de fábrica. Lo que sí que viene de fábrica es esa curiosidad de la mano de la necesidad de explicar, constatar, reflejar, recordar, plasmar, aquellos detalles que ellos sí han conseguido ver.

Y nos los regalan.

Lo hacen con una sutileza y una delicadez que muchas veces no somos conscientes de ese regalo. También pienso que ese mismo halo que los envuelve hace que otros artistas no se fijen en ellos. Un pintor no dibuja un fotógrafo, que no retrata a un músico, que no canta sobre un ilustrador. 

Están tan preocupados, anonadados, obcecados, atentos, por las vidas ajenas, que a veces pierden hasta su propia identidad. Que no os sorprenda entonces encontrar auto-descripciones, canciones dedicadas a uno mismo, autoretratos, self-portraits. A veces, sólo a veces, necesitan recordar quiénes son.

Y los demás, ¿lo necesitamos?