dilluns, 4 de juny del 2012

Morderte.

Salía de trabajar como siempre, a la misma hora, con el mismo uniforme grasiento y los ojos perdidos en el horizonte. Se arrastraba calle arriba hasta la parada del autobús. Dejaba que el conductor y los pasajeros ajetreados por sus rutinas le miraran mal y seguía con sus cosas en la cabeza. Es decir, con la mente en blanco.

Yo le veía cada día y le seguía con mi mirada. Me preguntaba cómo olería su cama y de qué color serían sus sábanas. Pero los demás tan sólo apreciaban lo que él dejaba ver: nada.

La gente de por sí tiende a no apreciar nada de nadie a primera vista. No aprecian ni quieren sostener la mirada a un señor panzudo con barba de más de tres días, que huele a sudor y que lleva el mono sucio de tanto trabajar. No saben apreciar esa mirada cansada que está pidiendo ayuda sin saberlo.
La gente en general no sabe hacer esas cosas.

Pero yo puedo hacerlo.

Me acerco a la ventana apartando a Milare con mi silla de ruedas, que el pobre está tan viejo como yo y no me oye llegar, cada día a la misma hora para contemplar al señor del taller. Y me pregunto si tendrá mujer o marido, si querrá tener hijos algún día, si su mirada expresa algo distinto en algún momento del día. Y cada día invento una historia bonita para él, y le tejo sueños fantásticos, y se los envío desde mi ventana, medio escondida entre las cortinas de mi pequeña mansión en el hospital psiquiátrico.

divendres, 1 de juny del 2012

Colarme bailando en tu casa.

Vull volar fins la teva finestra i passejar pel teu carrer de nit. Silenciosa i a distància. Prudent i cautelosa. Esperaré que dormis per fer-te una sorpresa, una gran sorpresa que farà que fins i tot surti el sol. Enmig de la nit.

No tenim res, però tenim temps. I qui voldria temps si no fos per estar amb tu?

Ballaré sola sota la llum d'un fanal, jugaré amb les petites cuces de llum que viuen a les teves pestanyes, em llogaré un piset darrera la teva orella i et xiuxiuejaré coses maques perquè t'adormis.

Canviaré de tema quan no te n'adonis i abans que sàpiguis que no és un somni desapareixeré. Però no per gaire temps. Quan tornis a dormir tornaré a colar-me a casa teva ballant, com qui no vol la cosa.

dilluns, 28 de maig del 2012

That's why.

Supongo que hay días de todos los colores. Tras el maravilloso verde lima de ayer, hoy me ha tocado pintar el lunes de un lila apagado que no me gusta nada. No ha sido por nada en especial, pero casi ha sido nada más levantarme cuando he decidido sacar ese color tan feo a pasear. A deslucir mi sonrisa y a sorprender a aquellos que me aprecian con mi raro humor.

Pequeños destellos han intentado alumbrar mi día, y he de ser franca diciendo que no he estado para nada abierta a ellos. Me he refugiado detrás de un "mañana me irá mejor" y he dejado que el día se fuese consumiendo como una barra de incienso.

Ha sido uno de estos días en los que piensas en lo que tienes y en lo que no, en lo que sientes, en lo que necesitas y nadie sabe cómo dártelo. Estos días en los que parece que la ropa no nos sienta bien y que los perros de todas las calles nos gruñen intentando mordernos.

Es curiosa, me permito cambiar de tema, la necesidad que siento de escribir los días en los que no estoy tan bien.
Escuchando hablar sobre Mill el filósofo, me he dado cuenta de que la naturaleza social de los humanos es un hecho. Es esa que nos hace correr a animar a un compañero desanimado el día que nosotros estamos contentos. La misma que nos hace alejarnos de todo en nuestros días no tan buenos para no contagiar a nadie nuestro raro humor (que no malo).

Y yo cuando me alejo me siento sola. Más bien me siento conmigo misma y sé que puedo confiar en mí, que no todo está perdido. Confiar en que estoy bien. Y mi manera de hablar conmigo es escribiendo.

diumenge, 20 de maig del 2012

La merda se'ns menja.

En Dani coneixia la Martina, i sabia com es deia perquè ho havia sentit tot escoltant d'amagades les seves converses telefòniques al tren. Ell sabia prou bé que la Martina pujava a Verdaguer i tot just quan passava Joanic, ja no sabia ni com posar-s'hi. Li guardava un seient cada dia, posan-t'hi la seva maleta, que sempre apartava discretament quan ella passava ben aprop. Ho tenia tot mil·limetrat per quan ella diguès:
-Està ocupat?
Tot pensant que ell era un passatger qualsevol, però el que no sabia era que en Dani pretenia convèncer-la abans d'arribar a Bogatell. Convèncer-la perquè fugís amb ell i ho deixés tot.

La Martina no li havia dit si li quedava bé la barba, que se l'estava deixant per semblar més gran.
La Martina no li havia dit com ho tenia per escapar-se amb ell.
La Martina no li havia dit si volia que ell li ensenyés un lloc on de nit és de nit, apartats de tota contaminació llumínica.

I és que allí, en aquell tren que donava més volta de la que a en Dani li aniria bé, la merda se'ls menjava.

Ell la mirava als ulls, i ella distreta no sospitava res. Un dia rere l'altre en Dani somiava vergonyós tot deixant caure el cap tímidament sobre la finestra del vagó. Compartir, pagar una hipoteca junts. Maleir cada dilluns per haver allargat el diumenge... Volia comprovar si París li quedava bé, i no volia per res del món que ella es preocupés pel mal temps, algún sonat havia inventat el paraigua...

En Dani no li havia dit que Barcelona cremava.
En Dani no li havia dit que no era seva, ni d'ella tampoc.
En Dani no li havia dit que tot i no ser massa guapo era molt divertit.

I és que allí, en aquell tren on la Martina pujava per trobar-se amb el seu estimat de Reus, la merda se'ls menjava.

dimecres, 16 de maig del 2012

Siéntate. Quiero contarte un cuento.

Supongo que no está de más que te recuerden de vez en cuando que existes, que existes porque alguien piensa en ti.

No recuerdo bien dónde vi que en la vida sólo somos lo que los demás recuerdan de nosotros.
Está claro que podemos vivir solos, alejados del mundo, en la clandestinidad y el anónimo, pero entonces no seremos recordados por nadie y será como si nunca hubiéramos pisado tierra. Por eso nos empeñamos en escribir, en dibujar, en pensar y en ser artistas haciendo pensar a los demás.

Y en días como hoy me doy cuenta de que existo, de lo viva que estoy.

Supongo que nunca está de más que te recuerden y te digan que les gustas, que les gusta lo poco que dejas ver de ti, que lo que intentas sacar fuera no es en vano, que te sonrían por la calle sin conocerte siquiera.
Supongo que tampoco está de más sentirse querido y alabado, pero también quiero decirte que no es bueno creérselo mucho y volverse un estupendo.

No sé. Son cosas que a veces nos dan que pensar, que hacen que me sienta agradecida y que no quiera contarte ninguna historieta de las mías de gente en el autobús o de vísperas de aniversarios.

Porque en días como hoy mi vida merece ser contada como si de una historieta se tratara.