diumenge, 16 de setembre del 2012

Going back in time.

Todos deberíamos conservar nuestra alma de niños. Esa ilusión por volver a la rutina, a la escuela. Esos ojos encendidos ante una piruleta, ese perdón de un abrazo y esas tonterías que se olvidan al minuto. Todos deberíamos ser niños encerrados en cuerpos de adulto, y vivir al día, sin pensar en mañana, sin pensar en las consecuencias.
Pero luego, tocando con los pies en el suelo, pensamos en todos aquellos que han seguido siendo niños. Y en sus terribles fracasos hacia la felicidad. Algunos confunden ser niños con ser tontos, otros con ser inocentes, o buenos. El caso es que muchos han arruinado sus vidas por ir como cabecitas locas, y lo peor es que han arruinado vidas ajenas. Pero tú sabes de qué te hablo. Podemos ser chicas serias cuando vamos a una entrevista de trabajo, en horario escolar y laboral (por supuesto), y si me apuras en los sitios públicos y en situaciones socialmente "correctas". Pero rétame en la intimidad, corramos por las calles antes de que cierre el quiosco de la esquina, regálame una piruleta. Juega conmigo a ser piratas en la ducha, a saltar por el trampolín en la piscina, a bailar hasta enfermar con las farolas del parque. A saltar charcos y a sonreír bajo la lluvia, empapadas.

Nadie va a pensar que estamos locas, sólo que seguimos siendo como niñas. Y lo mejor de todo es que aquel que va a estar mirándonos deseará ser nosotras por un instante y sentirse bien, feliz, sabiendo que todavía se acuerda de ser un niño.

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