diumenge, 22 d’abril del 2012

Quién bien busca, encuentra.

Me he puesto la camiseta que tanto te gusta, la azul a rayas negras, y mis calzoncillos de la suerte. Me he entretenido atándome al cuello los collares de conchas que compramos en la playa y escogiendo con cuidado mis mejores vaqueros. La verdad es que no ha sido una decisión fácil, pues los únicos que no están rotos estaban sucios y hoy no quería pelearme con la lavadora. También he vuelto a ponerme el pendiente en la oreja, ese que tenemos igual, y una vez perfumado me he sentado aquí, delante del ordenador.

Mañana es Sant Jordi y yo ya no sé qué regalarte. 

Había pensado en darte un libro de cualquier librería, uno bonito, curioso, que te hiciera pensar, pero luego he caído en que a ti no te gusta demasiado leer, además estás muy ocupada con tus quehaceres diarios. 
Luego me he acordado de mi apuesta de lunático escritor del año pasado, esa en la que te retaba a escribir, y para que pudieras hacerlo, te regalé un libro en blanco. Y no funcionó porque... en blanco sigue. 
Tienes además la novela que escribí hace unos meses y que no te has leído, esa misma que sigue cogiendo polvo en tu estantería.
También había pensado en recoger algunos de mis microrrelatos y entregártelos a modo de librito de lectura diaria y constante, para que pudieras descubrirme un poco más e interesarte por mis historietas de tres al cuarto.

Pero nada de esto me ha convencido. 

Hoy, víspera de Sant Jordi, me he sentado frente al ordenador con mis mejores galas y tu perfume cerca para escribirte el poema más bonito que te pudieran regalar. 

1 comentari:

  1. El amor no basta con encontrarlo, también hay que cuidarlo.

    Te agradezco tanto que no sé qué puedo hacer o dar por ti.

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