Mañana es Sant Jordi y yo ya no sé qué regalarte.
Había pensado en darte un libro de cualquier librería, uno bonito, curioso, que te hiciera pensar, pero luego he caído en que a ti no te gusta demasiado leer, además estás muy ocupada con tus quehaceres diarios.
Luego me he acordado de mi apuesta de lunático escritor del año pasado, esa en la que te retaba a escribir, y para que pudieras hacerlo, te regalé un libro en blanco. Y no funcionó porque... en blanco sigue.
Tienes además la novela que escribí hace unos meses y que no te has leído, esa misma que sigue cogiendo polvo en tu estantería.
También había pensado en recoger algunos de mis microrrelatos y entregártelos a modo de librito de lectura diaria y constante, para que pudieras descubrirme un poco más e interesarte por mis historietas de tres al cuarto.
Pero nada de esto me ha convencido.
Hoy, víspera de Sant Jordi, me he sentado frente al ordenador con mis mejores galas y tu perfume cerca para escribirte el poema más bonito que te pudieran regalar.
El amor no basta con encontrarlo, también hay que cuidarlo.
ResponEliminaTe agradezco tanto que no sé qué puedo hacer o dar por ti.