dimecres, 18 de març del 2020

Carta a quien lo necesite

¡Hola hola y muy feliz día!

No sé quién eres pero, ¿sabes?, tampoco necesito saberlo. Hay algunas cosas que sé sobre ti y para no encontrarte en desventaja voy a contarte un poquito quién soy yo.
Me llamo Nerea y tengo 25 años (el 12 de Julio cumplo 26, ¡soy Cáncer!). Soy de Lleida pero vivo en Barcelona por trabajo, pero principalmente me mudé aquí por amor. De hecho, cuando llegué a Barcelona ni siquiera tenía trabajo.
Soy profe de primaria y por suerte he estado ya en algunas escuelitas, aunque este año trabajo en un centro de educación de personas adultas. Mis alumnas tienen entre 16 y 80 años... El primer día me pareció increíble el hecho de enseñar a personas mayores que yo, sobretodo viniendo de estar con peques de entre 6 y 12 años, pero me gusta pensar que todas estas personas "adultas" no dejan de ser pequeñas en su interior, sobretodo cuando se trata de aprender.
Y tú, si me permites el atrevimiento, justamente te las ves en una situación muy de aprender. Yo no sé por lo que estás pasando, pero te aseguro que si fuera tú, haría y pensaría lo mismo que piensas y haces estos días. 
"Los de afuera" hemos empezado a vivir de manera distinta. Pero es curioso que por una vez todo el país esté haciendo lo mismo a la vez. Bueno, sin contar las campanadas en fin de año.

Os aplaudimos cada día. A vosotros y a quienes os cuidan. Pensamos en ti y en todas las personas que, como tú, estáis separados de vuestra gente y no tenéis mucho que hacer en el hospital. 
Me encantaría verte y decirte que todo está bien. Que somos fuertes, que ERES FUERTE, y que las cosas tal como vienen, se van. Algo tendremos que aprender, ¿no? Puede que el mundo nos esté diciendo que nos calmemos, que dejemos de correr, que dejemos de trabajar y consumir compulsivamente, que miremos hacia dentro.
Yo, como supongo que haces tú, estoy viendo la película de mi vida continuamente y, no te voy a mentir, hay días que lloro y estoy triste y me arrepiento de cosas que hice y después pienso que no debería arrepentirme porque todo ello me ha llevado hasta aquí. Hasta ti. Hasta tener ganas de hablarte y de decirte que nada puede ser mejor de lo que es.

Cierra los ojos por un momento y imagina que puedo abrazarte. Una chica flaca, de pelo corto y oscuro, de ojos grandes, te rodea con sus brazos y se funde contigo. Ahora imagina que no estoy sola, que somos todos dándote ánimo y apoyándote.
Por último, cierra los ojos y abrázate. ¿Lo notas? Estás ahí. Siempre vas a estarlo.
Gracias por leerme, y recuerda que aunque no te conozca, estoy aquí para ti.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada