El otro día estaba en la clase de los más peques de toda la escuela. No recuerdo bien si era el primer o el segundo día que me pasaba por su clase, la más alejada de las demás y la que funciona particularmente distinto. Los cavalleros y las princesas comen en el aula, tienen baño propio y duermen la siesta a dos puertas de allí, en una clase especialmente grande y dotada de espejos e instrumentos.
Los pequeñajos me miraban sorprendidos a pesar de no entender lo que les estaba diciendo. Pero ellos repetían, asentían y sonreían. Es fantástica su intuición y es apoteósica la manera en que la perdemos.
En una de esas, con 46 ojitos mirándome y brillando de ilusión, su profe empieza a medio traducirme (a todo esto entendemos que yo hablaba English and only English) y cae en la cuenta de que algunos de los babies hablan inglés en sus casas.
- El L y la M entenen el que diu, oi que si? El L parla anglès a casa i la cangur de la M també li parla en anglès!
- Siiiiiiiii
- La meva cangur també parla anglès
- Jo també tinc una cangur!
- I jo també!!
Todos se miran ansiosos, contentos. Todos menos uno. D se queda mirando a su profe y con ojitos de pena susurra:
- Jo...... yo no tengo animales.....
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