El placer se convertía en algo más cuando sus dedos firmes golpeaban esas teclas. A veces con furia, otras suavemente, como caricias de quien te quiere bien. Y de fondo GRITOS. Gritos amables y dulces. Voces de niño haciendo el indio o de indios siendo niños.
Todo lo que decían era importante. Necesario. Irrepetible. Efímero. Y lo efímero y el amor se difuminan como una sola cosa. Una línia que no es línia porque es trazo, porque es sueño, porque es un suspiro;
una ... (que no es una línia pero no deja de necesitar un nombre - o quizás no).
Ella conseguía acallarlos. ¡Vaya si lo hacía! Suavemente como fieras dormidas a los pies del flautista más audaz. Todos bailaban a sus pies. La rodeaban y la amaban. La llenaban de todo lo que se puede llenar y más. Todo a su alrededor se volvía mágia.
Aun que todo eso ella no lo sabía
ni si quiera lo podría imaginar
jamás
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada