dilluns, 3 d’agost del 2015

No querrás ser eternamente joven. Ni el mejor de tu promoción. No querrás ser bueno en todo-
Porque no lo necesitas.

Hubo quien tuvo y retuvo experiencias insanas e inmundas que nunca confesó por la certeza intrínseca de que nadie le iba a creer. Cosas extraordinariamente fuera de lo común. De un extremo al otro. Inimaginables. Impensables. Horriblemente hermosas. 

Daba igual.

Nadie le podía creer.

Y entonces se mofaba, tristemente, recorriendo los cinco continentes, de aquellos que escribían a Peter Pan, a los siete enanitos y a Papá Noel. No prometáis, les decía. Seguid adelante. No os quejéis. Luchad por lo que os queda, por lo que amáis. Rendirse no existe en vuestro diccionario igual que por vuestras mentes nunca va a pasar la idea de preocuparse por el qué dirán.

Algunos le llamaban loco cuando con los años se iba de aquí para allá.

El susurraba siempre. Siempre, siempre, siempre que tenía que irse... no te gustaría ser inmortal.

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