Pues yo quiero vivir un poco así. En una furgoneta vieja y mal pintada pero con cortinas de terciopelo dentro. Porque aunque no lo parezca, hay que ser muy valiente para recorrer el mundo y la vida con un trasto así y decir:
Mira mamá, mira papá, que yo no soy esto. Que los 21 años que habéis conocido de mí son toda una mentira. Y que no. Que yo lo que quiero es vivir el resto de mis días en una furgoneta con cortinas de terciopelo y dormir en países que ni siquiera sabía que existían. Y acostarme con gente de todos los continentes que me escriban MIEDO en su idioma en la espalda, y que cuando ya no me quepan más miedos, poder tacharlos o borrarlos o arañarlos, y que todo el miedo de todas las lenguas del mundo, se derrumbe para siempre.
Y ese día, ese maldito día, poder volver y decir a mamá y papá:
Lo he conseguido. He hecho de mi vida algo mío, lo único mío de verdad.
Y entonces sí. Si me da la gana podré quemar las cortinas de terciopelo o la furgoneta o mi vida entera. Porque sólo se es dueño de lo que te pertenece, y con lo que te pertenece tienes que hacer lo que te de la gana.
[Patipoulain añadía una foto de una furgoneta con cortinas de terciopelo, pero como no encuentro ninguna que esté a la altura, os dejo campar a vuestras anchas con la imaginación.]
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada