dijous, 2 d’agost del 2012

Ganas de (sobre)vivir.

Digerir resignación.

Tragar, tragar sin apenas morder ni masticar.

Limitarse a no contestar ante una negación tras otra y ver cómo tu segundo plano retrocede gradualmente. Tercero, cuarto. Y tener miedo a no volver a existir jamás. A desaparecer. Sentirte empequeñecer frente a los gigantes mundos de aquellos que te rodean. Sin un segundo para dedicarte un triste Ei, ¿cómo te va? Sin medio segundo para una mirada, aunque sea, vacía.

Todo resbala arrastrado por una lluvia torrencial que arrasa incluso con aquello que no se ve. Le pido muchos deseos a esa lluvia de agua fresca, pero arrasa. Helada y cruel. Consigue vaciar mis ojos de preguntas y me deja con la mente en blanco al menos por un rato. Pero el rato termina y...





sin querer, sigo aquí. Digiriendo.

1 comentari:

  1. A veces miramos a lo lejos y solo vemos el vacío, nos damos cuenta de lo poco que significamos para el mundo entero, del escaso tiempo que pasamos aquí.

    Y en cambio, otras, nos percatamos que por seco que esté el paisaje, es bello en si mismo, que nuestro mundo en realidad es más reducido, y que si fuéramos eternos nada sería igual de intenso.

    Aceptar la realidad, madurar, digerir, avanzar, ser, amar. Todo depende de uno mismo.

    ResponElimina