dimecres, 16 de novembre del 2011
dijous, 20 d’octubre del 2011
Elegí un fondo de nubes para mi página porque quería sentirme como en el cielo.
No te extrañes si no lo he conseguido, si no lo consigues tú cuando revoloteas por aquí, perdido. Construí mi propio nido y te enseñe cómo hacer el tuyo.
A veces me acuerdo de tu pisito en el sexto de internet y me dejo caer como quien no quiere la cosa, y te busco entre líneas y estás ahí, en cada punto y coma. Y estáis los dos en cada acento.
Me gustaría que supieras que en este cielo permanecéis unidos, que bien lo sabes, y que a veces olvidas. Me gustaría que en este cielo estuvieran todos aquellos a los que ya no puedo ver. Por una razón o por otra, eso que más da.
Pero si mi magia ya no te hace efecto... ¿cómo voy a continuar? no me dejes sola en este viento, porque no sé continuar.
Voy a dejar que vueles libre siempre que lo necesites, vas a hacerlo porque quieres y también porque puedes. Pero no dudes que a menos de 6 segundos estaré por detrás, vigilando tu vuelo sigiloso y hambriento de soledad y reencuentros, vigilando un mal gesto, un desfallecimiento milimétrico.
Voy a ir a por ti a muerte, y vamos a volar juntas. Moveremos estrellas de sitio para crear nuestras propias constelaciones. A lo mejor mandaremos un mensaje lunar a los seres pequeñitos que nos esperan allí. Encontraremos a Principito y lo liberaremos de su cuento. Vamos a raptar todas las rosas para quitarles las espinas, sin rencor, sin mirar atrás.
Porque quiero decirte que en días como hoy, aunque no te vea y aunque llueva. Te quiero.
dimarts, 20 de setembre del 2011
Todos necesitamos una Penélope que nos espere.
-Créeme, estoy bien.
-Y si no fuera así, ¿me lo dirías?
-Bueno, supongo que sí.
-Pues yo supongo que no. Sabes que yo no soy mucho de suponer, pero ante algo como lo tuyo, permíteme que lo haga a mi manera.
-Te escucho.
-Llevas demasiado tiempo vagando por el mundo, sin dejar de mirar a los ojos a todos aquellos que han necesitado tu ayuda, sin darte cuenta que eras tú mismo al que tenías que ayudar. En todo este tiempo, ¿cuántas veces me has llamado?, joder, que soy tu hermana. ¿Y recuerdas qué es lo que me decías en esas mínimas y cortísimas llamadas? Apuesto lo que quieras a que no. Nunca le has dado importancia al que se ha interesado por ti. No quiero decirte quién debes ser ni cómo te debes comportar, sé que eso es cosa tuya y aun que diga misa vas a seguir con tu vida, como quien oye llover, como haces siempre. Pero date cuenta que estás viviendo tu vida, no la de los demás. Es muy bonito todo lo que haces, pero ¿cuánto hace que no te miras a un espejo? ¿que alguien te dice: oye, que guapo que estás hoy? Pues, deja que cuente... más o menos y según mis cálculos, no te miras a un espejo des de que te compraste tu último par de botas y debe de hacer dos años, y nadie nunca te ha dicho que guapo estás hoy exceptuando a la abuela.
-¿Y qué pasa cuando ya no quiero vivir más mi vida? Tampoco merece la pena que termine con algo que podría ayudar a muchos otros. No tengo que preocuparme por volver, porque no tengo un sitio dónde volver. Eres la única persona a quien le importa si estoy vivo. ¿Sabes? estuve cautivo dos meses en Irán. DOS MESES. Tú no sabes lo que es sentirse despreciado, inútil, imbécil por creer que alguien iba a venir a buscarme. ¿Por qué coño crees que ahora querría pensar que sí que hay alguien que se interesa por mí? ¿Porque he venido a verte? Pues no, tampoco te he importado demasiado. Siempre has buscado sermonearme y quejarte de todas mis decisiones, cada vez más drásticas, para darme cuenta realmente de quién era yo y llegar al punto de dejar de pensar quién seré para los demás.
(Teléfono móvil de ella)
-Debe ser Juan. Vete, vete con él. Hace seis minutos que no le llamas, debe de estar preocupado. No entiendes mi problema, aunque me cueste horrores reconocerlo, no quieres entender que nunca nadie me ha querido.
-Nunca te has dejado querer.
-Nunca nadie ha intentado quererme. No pedía tanto, tan solo un poco de comprensión y tiempo. En esta sociedad no todos nacemos con las ideas claras y con buen sentido del humor. No todos sabemos hablar con desconocidos y hacer muecas a bebés en el trayecto del autobús. ¿Debo pedir perdón por ser así? Porque no voy a hacerlo.
-No te estoy diciendo que... es igual. Haz lo que quieras, me voy.
-Siempre vas a huir de los problemas ajenos... es lo que yo he estado evitando todo este tiempo. Encontrarme contigo para ver cómo me rehuyes. Es igual, no pasa nada, estoy acostumbrado.
-No sé hacerlo, necesitas a alguien que te entienda.
-Necesito alguien que sea capaz de tejer y destejer esperando a mi llegada, como todos. Todos necesitamos una Penélope que nos espere.
-Y si no fuera así, ¿me lo dirías?
-Bueno, supongo que sí.
-Pues yo supongo que no. Sabes que yo no soy mucho de suponer, pero ante algo como lo tuyo, permíteme que lo haga a mi manera.
-Te escucho.
-Llevas demasiado tiempo vagando por el mundo, sin dejar de mirar a los ojos a todos aquellos que han necesitado tu ayuda, sin darte cuenta que eras tú mismo al que tenías que ayudar. En todo este tiempo, ¿cuántas veces me has llamado?, joder, que soy tu hermana. ¿Y recuerdas qué es lo que me decías en esas mínimas y cortísimas llamadas? Apuesto lo que quieras a que no. Nunca le has dado importancia al que se ha interesado por ti. No quiero decirte quién debes ser ni cómo te debes comportar, sé que eso es cosa tuya y aun que diga misa vas a seguir con tu vida, como quien oye llover, como haces siempre. Pero date cuenta que estás viviendo tu vida, no la de los demás. Es muy bonito todo lo que haces, pero ¿cuánto hace que no te miras a un espejo? ¿que alguien te dice: oye, que guapo que estás hoy? Pues, deja que cuente... más o menos y según mis cálculos, no te miras a un espejo des de que te compraste tu último par de botas y debe de hacer dos años, y nadie nunca te ha dicho que guapo estás hoy exceptuando a la abuela.
-¿Y qué pasa cuando ya no quiero vivir más mi vida? Tampoco merece la pena que termine con algo que podría ayudar a muchos otros. No tengo que preocuparme por volver, porque no tengo un sitio dónde volver. Eres la única persona a quien le importa si estoy vivo. ¿Sabes? estuve cautivo dos meses en Irán. DOS MESES. Tú no sabes lo que es sentirse despreciado, inútil, imbécil por creer que alguien iba a venir a buscarme. ¿Por qué coño crees que ahora querría pensar que sí que hay alguien que se interesa por mí? ¿Porque he venido a verte? Pues no, tampoco te he importado demasiado. Siempre has buscado sermonearme y quejarte de todas mis decisiones, cada vez más drásticas, para darme cuenta realmente de quién era yo y llegar al punto de dejar de pensar quién seré para los demás.
(Teléfono móvil de ella)
-Debe ser Juan. Vete, vete con él. Hace seis minutos que no le llamas, debe de estar preocupado. No entiendes mi problema, aunque me cueste horrores reconocerlo, no quieres entender que nunca nadie me ha querido.
-Nunca te has dejado querer.
-Nunca nadie ha intentado quererme. No pedía tanto, tan solo un poco de comprensión y tiempo. En esta sociedad no todos nacemos con las ideas claras y con buen sentido del humor. No todos sabemos hablar con desconocidos y hacer muecas a bebés en el trayecto del autobús. ¿Debo pedir perdón por ser así? Porque no voy a hacerlo.
-No te estoy diciendo que... es igual. Haz lo que quieras, me voy.
-Siempre vas a huir de los problemas ajenos... es lo que yo he estado evitando todo este tiempo. Encontrarme contigo para ver cómo me rehuyes. Es igual, no pasa nada, estoy acostumbrado.
-No sé hacerlo, necesitas a alguien que te entienda.
-Necesito alguien que sea capaz de tejer y destejer esperando a mi llegada, como todos. Todos necesitamos una Penélope que nos espere.
divendres, 19 d’agost del 2011
Casi Carolina.
-Si fueras un poco más... un poco menos... Si tuvieras confianza en ti misma, si quisieras arrancarme la ropa con los dientes, si fueras capaz de escribir una canción dejando ver a la gente cómo eres en realidad, sin que te diese miedo que alguien más que tú conociera tus sentimientos, tus opiniones. Si fueras más valiente... Tendrías que dejar que otros vieran las historias que cuentas en tus libretas, tendrías que intentar ser ellas, volverte canción y ser la protagonista de tu vida. Toma las riendas. Sé que puedes y que quieres ser Carolina. Con sus 8 letras, ni una más ni una menos. Ahora, con tu dulzura, has conseguido ser Casi Carolina, y no deberías dejar que alguien cómo yo te lo dijera. Y no deberías querer quedarte ahí. Porque no quieres, ¿verdad?
Carol empezó a besarme suave pero sin miedo, Carol mereció ser Carolina por una noche. Y sí, me arrancó la ropa con los dientes.
dijous, 10 de març del 2011
Teories de la vida en la construcció d'una torre de cartes.
La vida és com construir una torre de cartes. Potser tu no ets qui té la idea principal de montar-la, però el veure com ho fan els teus amics o trobar-te les cartes en un calaix fa que t'animis.
Si tens una mica de sort i tacte aconsegueixes montar el primer triangle.
I així aprens a saber viure. A viure bé. A seguir montant cabanetes amb les seves respectives teulades mentre desitjes que a ningu se li acudeixi moure la taula i fer que tot caigui amb tanta sutilesa que sembla que ni t'adones de com ha pogut passar.
A vegades les cartes no són fermes del tot, no les has posat perfectament rectes. I això és el que té la vida, que no és perfectament estable. Sinó tot el contrari.
I tu segueixes allí, tossuda perquè creus que ja és hora de muntar un bon castell de cartes com els que fa la teva germana, i potser no aconsegueixes un meravellós castell com els seus.
No toca la perfecció ni de lluny.
Però els seus pilars bàsics sembla que són forts i resistents a petites trontollades de la taula.
I sense gairebé adonar-te'n has muntat un castell i vas corrents a buscar una càmara per immortalitzar el moment (que val la pena!).
Llavors és quan hi caus; la vida no és res més que muntar cartes i cartes sent tossut i persistent, tot vigilant que els pilars bàsics no caiguin i sense capficar-te en les parets secundaries que en realitat no aguanten res (careixen d'importància). El temps no corre, vola; no ens podem permetre gastar-lo així com així!
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