dimarts, 20 de setembre del 2011

Todos necesitamos una Penélope que nos espere.

-Créeme, estoy bien.
-Y si no fuera así, ¿me lo dirías?

-Bueno, supongo que sí.
-Pues yo supongo que no. Sabes que yo no soy mucho de suponer, pero ante algo como lo tuyo, permíteme que lo haga a mi manera.
-Te escucho.
-Llevas demasiado tiempo vagando por el mundo, sin dejar de mirar a los ojos a todos aquellos que han necesitado tu ayuda, sin darte cuenta que eras tú mismo al que tenías que ayudar. En todo este tiempo, ¿cuántas veces me has llamado?, joder, que soy tu hermana. ¿Y recuerdas qué es lo que me decías en esas mínimas y cortísimas llamadas? Apuesto lo que quieras a que no. Nunca le has dado importancia al que se ha interesado por ti. No quiero decirte quién debes ser ni cómo te debes comportar, sé que eso es cosa tuya y aun que diga misa vas a seguir con tu vida, como quien oye llover, como haces siempre. Pero date cuenta que estás viviendo tu vida, no la de los demás. Es muy bonito todo lo que haces, pero ¿cuánto hace que no te miras a un espejo? ¿que alguien te dice: oye, que guapo que estás hoy? Pues, deja que cuente... más o menos y según mis cálculos, no te miras a un espejo des de que te compraste tu último par de botas y debe de hacer dos años, y nadie nunca te ha dicho que guapo estás hoy exceptuando a la abuela.
-¿Y qué pasa cuando ya no quiero vivir más mi vida? Tampoco merece la pena que termine con algo que podría ayudar a muchos otros. No tengo que preocuparme por volver, porque no tengo un sitio dónde volver. Eres la única persona a quien le importa si estoy vivo. ¿Sabes? estuve cautivo dos meses en Irán. DOS MESES. Tú no sabes lo que es sentirse despreciado, inútil, imbécil por creer que alguien iba a venir a buscarme. ¿Por qué coño crees que ahora querría pensar que sí que hay alguien que se interesa por mí? ¿Porque he venido a verte? Pues no, tampoco te he importado demasiado. Siempre has buscado sermonearme y quejarte de todas mis decisiones, cada vez más drásticas, para darme cuenta realmente de quién era yo y llegar al punto de dejar de pensar quién seré para los demás. 
(Teléfono móvil de ella)
-Debe ser Juan. Vete, vete con él. Hace seis minutos que no le llamas, debe de estar preocupado. No entiendes mi problema, aunque me cueste horrores reconocerlo, no quieres entender que nunca nadie me ha querido. 
-Nunca te has dejado querer.
-Nunca nadie ha intentado quererme. No pedía tanto, tan solo un poco de comprensión y tiempo. En esta sociedad no todos nacemos con las ideas claras y con buen sentido del humor. No todos sabemos hablar con desconocidos y hacer muecas a bebés en el trayecto del autobús. ¿Debo pedir perdón por ser así? Porque no voy a hacerlo.
-No te estoy diciendo que... es igual. Haz lo que quieras, me voy. 
-Siempre vas a huir de los problemas ajenos... es lo que yo he estado evitando todo este tiempo. Encontrarme contigo para ver cómo me rehuyes. Es igual, no pasa nada, estoy acostumbrado. 
-No sé hacerlo, necesitas a alguien que te entienda.
-Necesito alguien que sea capaz de tejer y destejer esperando a mi llegada, como todos. Todos necesitamos una Penélope que nos espere.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada