dimarts, 14 de maig del 2013

Dan y Sara. Infinitamente Dan y Sara.

No es que tenga miedo, es que creo que no puede haber nadie mejor que vosotros.

Los conocéis a todos: Jannil Rock, los hermanos japoneses, la maestra de la montaña e incluso el Interrail que a veces me viene en mente. Pero luego os recuerdo a vosotros y... ¡vaya pareja de dos! Es como si hubierais acaparado todo mi ser, mis recuerdos y mis ideas. Como si ya nunca nada pudiese ser tan perfecto como lo fuisteis (y sois) vosotros.

Así es como una se siente dominada por sus personajes y se da cuenta de que no son personajes. Son personas que viven dentro de mí y que luchan por mí y conmigo en todo momento. Y aunque otro personaje intente abrirse camino, siempre queda esa mirada de satisfacción y pena en mi subconsciente que me dice "adelante, ¡tú puedes!" y a la vez me recuerda que como vosotros no habrá nadie...

divendres, 26 d’abril del 2013

El pàl·lid punt blau.

Nadie me había dicho que podría estremecerme así. Que una sonrisa, una mirada, un olor, un pestañeo, una canción... me pudiera hacer sentir como me hacen sentir a veces.

Como cuando el pelo se escapa de mi moño mal hecho en clase y me cosquillea el cuello de tal forma que no puedo evitar eso, estremecerme.

Pero hoy, creo, ha sido el súmmum del estremecimiento. Hoy he ido a un observatorio. Entre tanta explicación científico-técnica, entre tantos planisferios, tantos planetas a escala, galáxias en dibujos, vidas en fotos, intentos fallidos e intentos arriesgados en vídeo, materiales inertes venidos de quién-sabe-dónde... he visto la vida. He comprendido que somos un pálido punto azul perdido de la mano de Dios en un universo inmenso sin principio ni fin. Que todas las pequeñeces que se nos hacen grandes en el día a día no son nada comparado con la pequeñez de nuestro punto de luz. Todas las desgracias, los desplantes, las preocupaciones y cavilaciones, no sirven de nada si no somos capaces de cuidar el único planeta que, por el momento, podemos habitar. 

Quizás creas que esto es inútil, que cada cual ha de limitarse a vivir, sentir y preocuparse por aquello que le importa, pero qué nos va a importar cuando ya no estemos(¿?). 

dimecres, 10 d’abril del 2013

Llamarle Luz porque es su nombre.

Si tenía ganas de escribir era porque le pasaba algo.
Si lo hacía en catalán ese algo le preocupaba. Demasiado.

Luz había vivido en la oscuridad durante mucho tiempo y su propia naturaleza estaba empezando a degenerar. Sus sonrisas se volvieron muecas. Sus abrazos, simples movimientos sin sentido ni calor, sin ningún tipo de sentimiento. Absolutamente todos los que estaban a su alrededor lo sabían, y ni siquiera preguntaban nada. Un simple camarero le sirvió su "última copa" e hizo también función de pañuelo de lágrimas, sin haber lágrima ninguna.

Esa noche se lo llevó a casa. Lo desnudó como no había desnudado a nadie. Con sus uñas, con sus dientes. Pero no con su alma. Él se sentía apabullado, pero intuía que no debía (aunque tampoco quería) pararla. Le susurraba al oído palabras inaudibles que a él le erizaban la piel. Sin darse cuenta le estaba llamando por un nombre que quizás nunca debiera recordar. 
Y sin querer queriéndolo y después de arrancar de esa camisa negra de camarero todos sus botones, se abalanzó como una loca sobre él. Como una loca pero sin el "como". 

Luz no necesitaba ningún informe médico, psicológico o psiquiátrico para saber que estaba loca.

Mientras él se fumaba un cigarrillo, Luz se sentó desnuda en una esquina de la habitación, tomó su cuaderno, y tras hacerle un par de fotos al espectáculo se puso a escribir. En catalán.

dilluns, 11 de març del 2013

No sabemos dónde, pero estamos.

Hemos llegado al punto en que ya no sé qué piensas ni si debo preguntarte. ¿Para qué? Si nunca ibas a decirme algo que me gustara oír. En que ya no sé lo que sientes porque no lo demuestras. En que todo está bien porque sigue igual.

Quizás la vida sea eso, un infinito etcétera de cosas que siguen igual. A mí en parte me gusta y lo sabes, pero no contigo. Se supone que íbamos a ser felices para siempre, pero esta vez lo veo todo demasiado lejos. Yo no puedo hacer nada por cambiarte porque tú eres así, y tú no debes cambiarme aunque a veces no me guste cómo soy.
Pero las personas no cambian.
Las personas se descubren y se redefinen contínuamente a su antojo, no al de los demás.

Los dos hemos cambiado, nos hemos ido modelando, en parte, juntos. Pero eso no significa que no llegue un punto donde debamos separarnos.
Nos falta entendernos y estar juntos. Si no estamos juntos no sé ser yo. Y cuando dependes tanto de algo, sobretodo si ese algo no depende de la misma forma de ti, lo mejor que puedes hacer es olvidarlo para siempre.

No puedo esperar eternamente a que tomes las riendas de esto y que alguna vez llegues a comprender lo que necesito en cada momento y a la vez no tan solo seas capaz, sino que quieras dármelo.
Puede que pida mucho. Pero es lo que necesito.

No t'he contestat al telèfon més de dues vegades. 
Tenia ganes de veure't.

dimecres, 23 de gener del 2013

Dejaron de girar los planetas. Nos miraba el universo.

CIENCIAS CELESTES es decir mucho más de lo que cualquiera sabe.

Es navegar por un mar de sentimientos, de letras melódicamente elegidas para provocarte un respingo allá dónde las oigas. Es de esas ciencias en las que no quieres adentrarte, porque enganchan. Y enganchan de tal modo que necesitas escucharlas a veces una a una, a veces todas una y otra vez, sin cesar, temiendo rallar el disco que tan amablemente te compraste para autosorprenderte, o que te regalaron para que te sorprendieras.

Los que las oyen de lejos, sin querer, puede que no se den cuenta de la magia que esconden. Pero es ese ritmo indie/folk que te llama, que te obliga a bailar por dentro, para después cazarte con cada una de las letras, de los poemas cantados que esconde.

Sin duda hay café para todos. Para los que necesitan ese empujón que les confirme que hoy es el día, para los que siguen preguntándose quién es esa persona que se esconde en el bosque, para los que no se atreven a pronunciar un au revoir alto y claro, para cazadores, para serpientes, para amores flacos que se clavan muy dentro, para los que siempre llegan tarde y los que siempre están esperándoles...

Pero sobretodo, sobre todas las cosas del mundo, para aquellos que deciden dejarse llevar.