Vienen los colores pastel sin saber que me encantan estos colores. La calle no huele diferente, para qué te iba a mentir (?!), pero los colores han cambiado. No sabes las ganas que tengo de que vuelvas a verlos, algún día. Son esos colores tímidos, que se acercan y se dejar oler - aunque como te he dicho, no huelen diferente, ni siquiera huelen a nada - y te dejan con su no olor para todo el día.
Acecha la noche y se los lleva, ellos hacen como que no se quieren ir y se vuelven a mirarte justo antes de desaparecer, como solías hacer cuando te marchabas riendo calle abajo, justo antes de doblar la esquina. También ellos dejan su rastro y yo corro para alcanzarles siempre, siempre de verdad, pero es demasiado tarde, o demasiado lejos, o demasiado oscuro, o demasiado triste, es demasiado.
Nunca recuerdo que a la mañana siguiente regresan, Papá Sol los trae de la mano, y golpean a mi ventana como si nada hubiera pasado. Me encuentran inevitablemente con los ojos cerrados por el cansancio de aporrear la puerta de mis recuerdos sin poder entrar. Me encuentran inevitablemente temblando por haber olvidado el manto de las caricias. Me encuentran inevitablemente con los sueños desordenados y con toda una tribu de pesadillas rodeando mi almohada.
Pero me encuentran. De verdad que me encuentran. Me preguntan si sigo escriviviendo y yo me pregunto...
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada